El otro día miré el cielo, y abrí la boca. Me acordé cuando todo el mundo pregunta «¿Por qué abrís la boca cuando mirás al cielo?» Y lo entendí.
Si alguna vez pensaron en lo enorme que es el cielo, entonces me van a entender. Algunas veces lo miro un rato, y me asombro de verdad de todo lo que tiene. Estrellas, lunas, planetas, y vida. O vidas. ¿Alguna vez se les ocurrió que podemos ser parte del cielo de alguien? Me refiero a que si nosotros podemos ver a Venus, ¿en Venus nos pueden ver también? Alguna vez voy a viajar ahí.
Y hablando de viajes, ¿Quién no ha visto Tierra de Osos -Brother Bear- alguna vez en su vida, y los espíritus que forman la aurora? También quiero viajar a alguno de los polos, y ver con mis propios ojos la magia que aparece en el cielo nocturno, rodeada de nieve y un cielo estrellado, sin ninguna marca de la civilización en kilómetros. Esas líneas de colores en el cielo, luces como carteleras de neón, tan mágicas como la magia misma.
Vamos, todos soñamos alguna vez con nuestro cielo ideal. El mío es extraño, con nubes alargadas, teñido de un color naranja-rosado, visto desde una barco conducido por mí misma. Rodeada de una familia, aunque no recuerdo bien por quién estaba compuesta. Me imagino navegando hacia el polo, aunque sabiendo que el hielo no me dejaría hacer nada, pero sigo soñándolo. Algún día voy a navegar, con la música de un piano de fondo, igual que en las películas. Bueno, tal vez puede que no sea así, pero voy a ver esas luces.
-
didineverland likes this
|